Mala fe y mentiras 6
150 x 180 x 15 cm
cabello, plástico y pintura

 

Notas: acerca de Minerva**
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Hay fracturas que circunscriben un color
inexistente; 
que derriban lo bestial hacia la cadencia pura de lo humano, 
que colocan en misterio el trazo hondo
un trayecto que ha saciado la locura
abriendo hacia el vacío la grieta de la cual todo es posible.

Origen. 


Espacio amorfo de un cuerpo a todos sus desgarres; 
(necesidad de lo abyecto) 
la presencia del ser horroriza, 
en su horror cae la desnudez, 
lo impronunciable  
un espacio abierto
que escapa 


nunca es casualidad, el cuerpo se h i n c h a
explota pueril,
en la raíz de lo petrificado. 
Se hincha porque sólo ahí accede
—sin precedente—
a lo que no se articula,
 

a los mundos dispersos
a la inevitable aparición
al punto de angustia

que no tiene límite
                        —ser 
 

¿No es preciso? 
 

La inmundicia llama en su fractura última,
en un instante
para ir
más allá de la supervivencia; 
para retornar      dejar
la cabeza escondida
alejada al cerco
ahumado de una tensión
el regreso de su muerte
el revelar de

 

un punto 


 

(todo) 

 

regresar a

alcanzar

 

lo más ilógico y absurdamente laxo de cualquier forma.

 

 

 

 

-Dea Arjona