"Más que teatro es un laboratorio de vida, yo no voy ahí a formar actores, yo voy a recuperar hombres, a recordarles su humanidad; bajar al infierno es ir al encuentro con la vida, ahí el escenario no es un escenario, es un microscopio donde el hombre se abre y encuentra su libertad, se encuentra a sí mismo, abierto en canal, cara a cara con sus verdades… este teatro no es de parecer ser, es teatro de ser. Siempre pensé que mi teatro sería una carga de dinamita a largo plazo, durante 40 años he sembrado señales para el futuro, el terreno yermo del teatro en las prisiones, tender un puente para el porvenir, un porvenir que radica en la inteligencia, la voluntad y las emociones dentro de los enormes muros mexicanos del crimen, la ineptitud y la corrupción. Un encuentro: el de la responsabilidad del hombre libre que soy y el de la responsabilidad común de un grupo de hombres que, milagrosamente, han mantenido su esperanza en medio del fatalismo y la explotación que les han impuesto hombres crueles, cobardes y necios". 

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J O R G E   C O R R E A

Fundador y Padre del Teatro
Penitenciario
en México